Cyberceci in Vancouverland

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Location: Vancouver, British Columbia, Canada

I studied Journalism in Chile and have a Master of Journalism at The University of British Columbia (UBC), Canada. My dream? To be the first correspondent on the moon, where I plan to go as soon as I can.

Monday, April 11, 2005

Por escupir al cielo


Mi nuevo uniforme de trabajo.


No falla. Lo sabían nuestros tátara tatarabuelos. Lo puso en términos académicos/ psicológicos Freud, desde una perspectiva filosófica Heidegger y miles de poetas y cantantes en sus obras varias: lo que más nos molesta de otros es lo que no nos gusta de nosotros mismos.

En principio me daba risa constatar lo “volados” que eran y siguen siendo los miembros de mi familia. Llamar a “A” cuando querían hablar con “B” y demorarse al menos 5 minutos para darse cuenta que habían marcado el número equivocado y otros 5 para recordar con quién querían hablar en primer lugar, fueron escenas diarias de mi niñez. Pero algunas veces esa risa se convertía en molestia o franca ira cuando, por ejemplo, mi papá se encontraba con uno de esos mil quinientos conocidos que tiene y, tras mantener una larga conversación que denotaba “lo bien” que se conocían, ese personaje seguía su camino y yo le preguntaba a mi papá que quién era, a lo que él contestaba: “No tengo idea…pero sé que lo conozco de algún lado.”

O cuando era la encargada de comprar dulces para que mi curso vendiera en el recreo y así recolectara fondos para el paseo de fin de año. Como estaba muy chica para comprar sola iba mi mamá o mi papá. El problema es que siempre volvían con algo distinto a lo que se les encargaba y después era yo la que tenía que poner la cara frente al curso y explicarles que mis volados papis consideraban que los chicles o los queques que les habíamos pedido eran demasiado parecidos a los chocolates que habían comprado.

Pero ahora yo estoy igual…O peor. Ya cuando estaba en la universidad me pasó no una, sino varias veces, el levantar la mano para hacer una pregunta o dar una opinión y, cuando llegaba mi turno de hablar, se me había olvidado completamente lo que iba a decir (obligada a improvisar o a reconocer el lapsus). Luego, cuando era editora en Chile, los periodistas que trabajaban directamente conmigo me bautizaron como “Alzy” (diminutivo cariñoso de Alzheimer) Se imaginarán por qué el apodo, usado sólo por los más amigos, por cierto.

Las cosas han llegado a extremos preocupantes. Ya no puedo mentir, aunque quiera, porque se me olvida la historia que inventé y me descubren de inmediato. Una vez me tomé el metro en la dirección opuesta, no por equivocación, sino porque olvidé que mi nuevo trabajo quedaba hacia el otro lado (y ya llevaba más de tres meses ahí). En varias otras ocasiones he seguido de largo en la micro, porque voy tan entretenida con el paisaje, la gente o mis pensamientos, que olvido que tengo que bajarme.

Acá en Vancouver un par de veces me he sorprendido en la entrada del supermercado preguntándome por qué estoy ahí. O sea, ¿necesitaba algo o fue un acto reflejo?

Pero lo peor de todo es lo que me pasó hoy. Por volada:

A la hora de almuerzo salí a darme una vuelta por los alrededores de mi nueva oficina y, de paso, comprar mi infaltable chocolate del día. Cuando estaba en la caja, un señor que “me era cara conocida” me dijo “veo que le gustan muchos los chocolates” y yo, que hacía horas que no hablaba con nadie, me largué a contarle la historia de mi vida. Empecé con los chocolates y terminé como 20 minutos después con lo perdida que estaba en el nuevo trabajo y con el cómo me daba miedo no ser capaz de cumplir las tremendas expectativas que mis jefes tienen de mí. (Uno de los escupos que me han caído en la cara. Este, con el gentil auspicio de mi mamá y una par de tías, que cuentan todo, aún cuando ni les pregunten).

Simpático el viejito. Sólo espero que él piense lo mismo de mí para que se quede callado y no repita lo que le conté. Porque resulta que al volver a la oficina, él estaba ahí también, en el despacho del jefe, ocupando su silla y pidiéndole un café a la secretaria personal del jefe. Y ahí me “cayó la teja” y me di cuenta que el viejito era, ni más ni menos que el padre de mi jefe y accionista mayoritario de la empresa, a quien me habían presentado el lunes pasado.

No digo yo. Si esto de ser “volada” no es tan gracioso como creía.

13 Comments:

Blogger katinita said...

Wuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa qué heavy!!!!!!!!!!!!! ojalá los vancouverenses (ese es el gemtilicio??) en fin, okjalá que ellos, y especialmente el viejito, s elo tome con humor... pnda "estas latinas" y listo... ya verás soon. ¿Donde eras editora?
beso
katinita

7:37 PM  
Anonymous Ivan said...

Ceci,
Supongo que recuerdas que fuiste tú quien se autobautizó como “Alzy.”
Sinceramente, muchos creímos y seguimos creyendo que te construyes esta imagen de volada para que no se den cuenta de lo inteligente que eres. Patería aparte.

8:59 PM  
Blogger Ceci said...

Hola Katinita,
No creo que tenga problemas con el Big Boss. Acá las cosas son tan diferentes! En serio, imagínate que los gerentes top no tienen ningún problema de tomar bus o Skytrain (el equivalente a nuestro metro), en lugar de conducir. No se sienten menos por eso. Tampoco tienen problema alguno con ir a buscar la aspiradora y limpiar su oficina si no la encuentran suficientemente limpia (no llaman a la “señora del aseo,” sino que se las arreglan solitos). Y así, mil ejemplos. Ojalá no me equivoque.
Entre los varios trabajos que he tenido, fui editora interina de noticias internacionales en “24 Horas” de TVN y luego co-creé un suplemento del cual llegué a ser editora. Se llamaba “Información Tecnológica” y circulaba todos los lunes con El Diario. Duró sólo un año más después de que renuncié a esa pega. En total, el suplemento vivió cuatro años.
Iván, avísame dónde te mando el cheque. El comentario quedó casi natural. ;-P

9:09 PM  
Blogger Elisa de Cremona said...

jajajajajajaja
jajajajajaja
pues mira, al leer la primera parte de tu historia me sentí absolutamente representada, era yo y mi padre, así de simple. Es que te juro, le daba las cosas anotadas!! ANOTADAS!! y llegaba con otra cosa nada qué ver!!!
y yo ando por el camino ultimamente...
en fin...
mira, tal vez te hagas famosa con el accionista (qué heavy, me suena a película gringa, sabes?) y te ascienda, etc.. igual que "secretaria ejecutiva" pero bueno, no te metas con él amorosamente si es muy viejo, ya?
UN besote

4:36 AM  
Blogger SOLCLARO said...

jejeje. Simplemente me identifique un buen.
Muy padre post.
un abrazote grande y un saludin.
Alma

6:55 AM  
Blogger Marcela said...

El Big Boos ha de haber pensado en que de plano no habías hablado con nadie en todo el día... pero que lindo que te escuchó, y ni te agobies que eso demuestra parte de tu calidez.
Saludos!

10:43 AM  
Blogger Karen said...

Que risa me dio tu post. Como dice un amigo, el "alemancito" nos está afectando.
Para que te sirva de consuelo, yo pasé dos días indignada con mi jefe, sintiendo que merecía un aumento de sueldo y que era poco valorada. Me junté a hablar con él, con toda la confianza que le tengo (lo considero mi hermano mayor), y apenas empiezo a hablar cuando me dice que lo de mi sueldo lo hablamos en diciembre pasado, y ya estaba acordado un aumento a partir de mayo. Y que le debía una invitación a comer. Ante mi mirada atónita, también me recomendó comer pasas.
Asi que Ceci, si seguimos de este modo, seremos vecinas en el asilo de ancianos!!!
un beso!!
k

2:49 PM  
Blogger H.G. said...

This comment has been removed by a blog administrator.

12:29 PM  
Blogger H.G. said...

Hola Alzy, perdón Ceci,

Me dio mucha risa tu post.

¿Por qué será que nuestros padres siempre encuentran la manera de hacer lo contrario a lo que le decimos o sugerimos? Supongo que este es uno de los misterios de la vida.

Es normal que de vez en cuando se nos olvide qué íbamos a decir o hacer en tal sitio. Muchas veces se debe a que nuestra mente se mantiene pensando en muchas cosas a la vez y cuando nos damos cuenta, hemos pensado en tantas cosas que perdemos el hilo de lo que hacíamos. No es cuestión de Alzheimer, sino de mentes hiperactivas. En fin, como te iba diciendo... eh......
creo que olvidé lo que te iba diciendo. Otro día me recordaré.
Un abrazo!
cuídate!

12:35 PM  
Blogger yole said...

Luz pidió prestada de tus ojos, seguro.

3:03 PM  
Blogger Agneshka said...

amiga querida,
bueno el alzehimer o como diablos se escriba, siempre ataca en uno u otro momento. confieso que también sufro lapsos, lo malo es cuando suceden en momentos inaportunos. El tuyo si que fue uno de esos.
consejo del día...
muchas pasas y algo de ejercicio

3:43 PM  
Blogger Aylen said...

jajajaja perdona que me ría.
Seguro que a ti no te hace tanta gracia, pero es que la historia es buenísima, sobre todo porque además lo cuentas con muchísima gracia.
A mi me ha pasado alguna vez, pero en comparación, lo mío no es nada, te cedo el puesto honorífico xDDDD
Me has hecho reir mucho con tu historia.
Un beso

1:07 PM  
Blogger isabelitiya said...

La verdad es que la historia es muy graciosa. Seguramente, apesar de tu preocupación eso te sirvió para ganarte muchos puntos con el jefe, te mostraste tal y como eras y eso suele gustar a la gente que está harta de condescendencias de sus subordinados. espero q todo te vaya muy bien, besos.

4:25 AM  

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